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oceano-agridulce:
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oceano-agridulce:

Cuando pienso en cada uno de los momentos que han pasado e intento volver a verlo, a reconstruirlo, es decir, a volver a encontrar su propia luz, su tristeza o su alegría, la impresión que renace es, antes que nada, la de lo efímero de la vida que se escurre y, después, la absoluta falta de importancia con la que se integran esos momentos en lo que solemos llamar la existencia de una persona. Diríase que los recuerdos en la memoria se decoloran exactamente igual que los que guardamos en los cajones.

¿En qué consiste entonces la importancia de un instante cuando todavía está presente? Tratemos de vivir intensamente ese instante, que «está sucediendo» en el momento actual, pues sabemos que el tiempo lo despojará totalmente de su relevancia. Eso es, vivámoslo con intensidad… ¿Pero en qué consiste su importancia? ¿Qué sentido tiene ésta? Cuando por las tardes estoy en el jardín tomando el sol, y cierro los ojos, cuando estoy solo y cierro los ojos, o cuando en medio de una conversación me paso la mano por la cara y aprieto los párpados, siempre encuentro la misma oscuridad incierta, la misma caverna íntima y habitual, la misma guarida tibia e iluminada por manchas e imágenes imprecisas…


Extraído de “La guarida Iluminada” - Max Blecher

oceano-agridulce:
“  No es que detestes a la gente, ¿por qué tendrías que odiarlos? ¿Por qué tendrías que odiarte? ¡Si al menos esta pertenencia a la especie humana no viniera acompañada de este insoportable jaleo, si al menos estos pocos pasos...

oceano-agridulce:

No es que detestes a la gente, ¿por qué tendrías que odiarlos? ¿Por qué tendrías que odiarte? ¡Si al menos esta pertenencia a la especie humana no viniera acompañada de este insoportable jaleo, si al menos estos pocos pasos irrisorios que hemos dado en el reino animal no tuvieran que pagarse con esta indigestión perpetua de palabras, de proyectos, de grandes comienzos!
Pero se paga un precio demasiado alto por estos dos pulgares oponibles, por la posición erguida, por la rotación imperfecta de la cabeza sobre los hombros: ¡esta caldera, este horno, esta parrilla que es la vida, estos miles y miles de requerimientos, de provocaciones, de amenazas, de exaltaciones, de desesperaciones, este baño de obligaciones que nunca se acaba, esta eterna máquina de producir, de triturar, de engullir, de superar baches, de volver a empezar de nuevo una y otra vez, este dulce terror que insiste en regir cada día, cada hora de tu ínfima existencia!


Extraído de “Un hombre que duerme” (1967) - Georges Perec

VIII

poesiasomostodas:

Vivir, ya he dicho:
Tener sobre las manos un fajo de papeles:
un lápiz, libros, dibujos, sueños.

El alma al descubierto
vulnerable.
Estar así. Beberse a uno mismo.
Sollozar.

Tomar el invierno para tejer
una mansión de lino
Vigilantes los senos,
escondidos en la piel.
Vibrar
Repasar las camisas, acomodar los sueños,
dejar en perfecta armonía los clavos, la canela,
el azúcar y los aromas.

Dejar el alma al despoblado,
musitar pequeños versos de Sor Juana,
olvidar castigos y derrotas.
Recordar el olor de un verano en Guanacaste.
Fruncir el ceño por placer ,
sonreír por malicia.
Vivir,
acodada entre sombras,
aniñando los ojos
y olvidar, olvidar.


De Los reductos del sol.   

Mía Gallegos

(vía pieldemanzanauniverse)

spainonymous:

“El que la concentración es condición indispensable para el dominio de un arte no necesita demostración. Harto bien lo sabe todo aquel que alguna vez haya intentado aprender un arte. No obstante, en nuestra cultura, la concentración es aún más rara que la autodisciplina. Por el contrario, nuestra cultura lleva a una forma de vida difusa y desconcentrada, que casi no registra paralelos. Se hacen muchas cosas a la vez: se lee, se escucha la radio, se habla, se fuma, se come, se bebe. Somos consumidores con la boca siempre abierta, ansiosos y dispuestos a tragarlo todo: películas, bebidas, conocimiento. Esa falta de concentración se manifiesta claramente en nuestra dificultad para estar a solas con nosotros mismos. Quedarse sentado, sin hablar, fumar, leer o beber, es imposible para la mayoría de la gente. Se ponen nerviosos e inquietos y deben hacer algo con la boca o con las manos.”

— “El arte de amar” - Erich Fromm.
(via viejaculturafrita)

(vía spainonymous)